En su predicación del 15 de septiembre de 2024, Johana Aguilar nos invitó a reflexionar sobre la importancia de hacer un inventario, no de bienes materiales, sino de nuestros pensamientos. A través de un recorrido por Filipenses 4:8, Aguilar nos lleva a examinar en qué enfocamos nuestra mente y cómo esto influye en nuestra vida diaria.
Versículo clave: Filipenses 4:8
El enfoque de la enseñanza se basa en Filipenses 4:8 (Reina-Valera), que dice:
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.»
Aguilar nos recuerda que el apóstol Pablo escribió esta carta en un contexto de gratitud hacia los filipenses, quienes lo apoyaron no solo espiritualmente, sino también económicamente. Pablo les motiva a pensar en lo que es bueno y admirable, aunque no enfrentaran una crisis como otras iglesias a las que él escribió. La carta a los filipenses es considerada una de las más positivas de Pablo, y este versículo en particular nos llama a centrarnos en pensamientos que edifiquen.
¿En qué estamos pensando?
Aguilar nos desafía a hacer un inventario de nuestros pensamientos. ¿Qué es lo primero que pensamos al despertar? ¿Nos enfocamos en lo positivo o nos dejamos llevar por el cansancio y las preocupaciones? La palabra griega usada por Pablo para «pensar» también puede traducirse como «enumerar», «meditar» o «considerar», lo que nos invita a hacer una evaluación consciente de en qué ocupamos nuestra mente.
Aguilar menciona cómo a veces nos dejamos llevar por pensamientos acelerados o temores irracionales. Ella comparte su experiencia personal de cómo, al final del día, su mente divaga en escenarios improbables, como el clásico dilema del «huevo o la gallina». Esta introspección nos recuerda que, si no controlamos nuestros pensamientos, podemos llenarnos de ansiedad y temores innecesarios.
Hombres y mujeres piensan diferente
Un aspecto interesante de la predicación es la observación de cómo hombres y mujeres procesan los pensamientos de manera diferente. Aguilar comenta, con un tono de humor, cómo las mujeres suelen estar inmersas en múltiples pensamientos simultáneos, mientras que los hombres pueden desconectar y decir que no están pensando en nada, algo que ella encuentra difícil de entender. Este contraste nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras diferencias en el pensamiento afectan nuestras relaciones y cómo podemos aprender unos de otros.
Las noticias falsas y la verdad
Otro tema relevante que Aguilar aborda es el desafío de discernir la verdad en una era saturada de información y noticias falsas. En este contexto, Filipenses 4:8 cobra aún más relevancia, ya que nos insta a enfocarnos en lo verdadero y honorable. Aguilar nos recuerda que no todo lo que vemos en las redes sociales o en los medios es real, y que solo con la ayuda del Espíritu Santo podemos discernir lo verdadero de lo falso.
Ella menciona cómo las imágenes y videos generados por inteligencia artificial pueden engañarnos y cómo es crucial tener una base sólida en la Palabra de Dios para no ser desviados por lo que es solo apariencia. Nos anima a pedirle a Dios discernimiento para que podamos distinguir entre lo que es real y lo que no lo es.
Ejemplos prácticos
Un ejemplo que Aguilar utiliza para ilustrar su punto es el hecho de que muchas veces nos enfocamos en lo negativo de nuestras circunstancias, en lugar de ver las bendiciones que Dios nos ha dado. Ella nos invita a hacer un inventario de todas las cosas buenas que tenemos, como la paz y seguridad que disfrutamos en Costa Rica. Aunque el país no es perfecto, es un lugar donde podemos vivir sin el temor constante de guerras o violencia extrema, algo que muchas naciones no pueden decir.
Aguilar también habla de la abolición del ejército en Costa Rica y cómo esto es un privilegio que muchas veces damos por sentado. Nos recuerda la frase «Dichosa la madre costarricense que sabe que su hijo al nacer jamás será soldado», y nos anima a agradecer por este y otros privilegios.
Conclusión
La predicación de Johana Aguilar nos invita a hacer un inventario espiritual, centrándonos en lo que es verdadero, justo, amable y digno de alabanza, como nos enseña Filipenses 4:8. Nos reta a evaluar nuestros pensamientos diarios y a no dejarnos llevar por lo negativo o por las falsas apariencias que el mundo nos presenta. Con la ayuda del Espíritu Santo, podemos discernir lo que es real y mantener nuestra mente enfocada en lo que edifica y glorifica a Dios.
Aguilar concluye con una reflexión sobre la justicia de Dios, recordándonos que, aunque enfrentemos dificultades, podemos confiar en que Él es justo y misericordioso. Nos invita a vivir cada día con gratitud y a mantener una perspectiva positiva, sabiendo que nuestra justicia proviene de nuestra fe en Cristo.
